La planta de tecnología inherentemente segura de K2 requiere agua, sal inerte y electricidad para producir blanqueador.

  • El proceso de producción comienza pasando electricidad a través de una solución de agua de mar (agua salada) que utiliza una avanzada tecnología de células de membrana bipolar. Un producto derivado de este proceso, el hidrógeno, se utiliza para reducir las emanaciones de gas de efecto invernadero y puede volverse a utilizar para generar electricidad.
  • Los productos del proceso de electrólisis se hacen reaccionar inmediatamente en una planta de blanqueado continuo, de tecnología avanzada, que produce blanqueador de pureza y calidad superior.
  • La naturaleza revolucionaria de este proceso reside en la eficaz tecnología de membranas celulares que ha abaratado su funcionamiento. Una vez producido, nuestro blanqueador puede almacenarse segura y fácilmente, transportarse y utilizarse para purificar y desinfectar el agua, o utilizarse de cualquier otra manera.

Las plantas de “tecnología inherentemente segura” de K2 ofrecen una solución más segura para tratar agua residual y agua potable en comparación con los usos tradicionales del cloro en el tratamiento del agua, sin costos adicionales a las instalaciones o los contribuyentes, al mismo tiempo que se elimina la necesidad de transportar el cloro.

Llamamos a nuestro proceso “tecnología inherentemente segura” por tres razones:

  1. El proceso reduce la necesidad de transportar el cloro, un material peligroso utilizado para tratar y purificar el agua, entre un gran número de otras aplicaciones.
  2. Los materiales claves que se ingresan, la sal y el agua, no son tóxicas, se renuevan y ocurren naturalmente; y
  3. Los materiales que se producen son productos estables, no peligrosos y no tóxicos tales como el blanqueador y la soda cáustica que pueden almacenarse de manera segura y transportarse para su utilización en el tratamiento del agua así como para otros fines.